Redacción Emisario

Un hombre que participaba en la marcha del 8 de marzo en la ciudad de Tlaxcala fue confrontado por una mujer que lo acusó de ser deudor alimentario, lo que provocó que fuera obligado a retirarse de la movilización.

El sujeto acudía a la protesta acompañado de su novia, con el torso descubierto, las manos atadas con un lazo y una leyenda pintada en la espalda que decía “Me callo para que ellas hablen”, gesto que inicialmente generó reacciones positivas en redes sociales.

Sin embargo, durante la marcha otra mujer lo encaró y le gritó que tenía un hijo con ella y que no cumplía con sus obligaciones alimentarias, lo que generó molestia entre varias de las asistentes.

Ante las exigencias de las manifestantes para que abandonara la movilización, el hombre terminó retirándose del lugar junto con su pareja.

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