Redacción Emisario
Mientras las autoridades monitorean los reportes del clima por el avance del huracán Simón, los mazatlecos guardan un respetuoso resguardo en sus casas, pero no necesariamente por miedo al viento o a la lluvia. La verdadera angustia de los ciudadanos en este momento tiene forma de concreto roto: el emblemático malecón terminó por ceder tras más de un mes y medio de un constante y terco “golpeteo” de las olas.
Y es que no hizo falta que llegara un huracán de categoría mayor para tirar la infraestructura; el mar se encargó de hacer su trabajo de desgaste poco a poco, de manera silenciosa, hasta que un tramo simplemente colapsó. Hoy, la conversación en los hogares resguardados no gira tanto alrededor de cuánta agua va a caer, sino de cómo le van a hacer para devolverle la forma al muelle más icónico de la ciudad.
Ante el espectáculo de la banqueta vencida, la alcaldesa Estrella Palacios salió a recorrer las zonas afectadas para asegurarse de que nadie se acerque de más y anunció que convocará a una mesa de trabajo con ingenieros, arquitectos y expertos en la materia. La promesa sobre la mesa es que las reparaciones no serán solo un “parche” para la foto, sino obras hechas con la calidad y durabilidad necesarias para que el mar no vuelva a salirse con la suya tan fácilmente.