Redacción Emisario
La madrugada del lunes, un talud de aproximadamente 15 metros de altura sufrió un desprendimiento que arrastró cerca de 14 toneladas de rocas y tierra, dejando al menos cuatro viviendas al filo de la pendiente. La raíz de arbustos quedó expuesta y los traspatios de las casas resultaron afectados por el derrumbe.
Personal de Protección Civil y Bomberos acudió de inmediato para acordonar la zona y retirar escombros, mientras se realiza una evaluación técnica para determinar el riesgo. El coordinador de Gestión Integral de Riesgos, Carlos Alejandro Sánchez González, informó que se trabaja en la mitigación y en un dictamen que permita definir si será necesaria la evacuación de los residentes.
Expertos en geología y análisis de riesgos continúan con la inspección para emitir un diagnóstico definitivo. Mientras tanto, los vecinos permanecen en sus hogares en espera de las indicaciones oficiales, conscientes de la amenaza que representa la inestabilidad del terreno en la zona.