Redacción Emisario

El futbol femenil ha tardado más en posicionarse que el varonil, pero los datos recientes muestran que el problema no necesariamente está en la falta de audiencia, sino en cuánto están dispuestas las televisoras y plataformas a pagar por ella.

En España, la Liga Femenil alcanzó 7.5 millones de espectadores acumulados durante la temporada 2025/26, un crecimiento de 11.2% respecto al año anterior. La cifra representa la audiencia acumulada de las distintas transmisiones, entre ellas DAZN, RTVE, TV3 y Movistar, y no significa que 7.5 millones de personas hayan visto un mismo partido.

El crecimiento también se refleja en partidos específicos. El clásico entre Real Madrid y Barcelona registró una audiencia media de 685,335 espectadores, récord histórico de la competición, y alcanzó 2.09 millones de usuarios únicos considerando sus distintas emisiones en abierto y de paga. La audiencia media creció 27% frente al mismo encuentro de la temporada anterior.

Sin embargo, hay una señal que pone en duda que el crecimiento de audiencia se traduzca automáticamente en un negocio rentable. Liga F sigue sin tener operador audiovisual para la temporada 2026/27, después de la salida anticipada de DAZN. En la primera ronda de ofertas, ninguna propuesta alcanzó los precios mínimos establecidos por la liga: 5 millones de euros para uno de los lotes nacionales y 2 millones para el otro. Por ello, abrió una segunda ronda que concluye el 19 de agosto.

La comparación con México resulta interesante, ya que la Liga MX Femenil reportó 67.8 millones de espectadores en 2025, sumando sus torneos Clausura y Apertura. En el Apertura 2025, por ejemplo, registró 20.5 millones de espectadores y un promedio de 336,130 por jornada; el América-Chivas alcanzó 1.26 millones.

Las cifras no son directamente comparables porque cada liga utiliza periodos y metodologías diferentes, pero sí muestran que el futbol femenil puede generar audiencias importantes cuando existe una distribución amplia en televisión abierta, de paga y plataformas digitales.

El caso español, por tanto, parece plantear una pregunta diferente a si existe o no interés por el futbol femenil: ¿la audiencia que están generando los partidos es suficiente para justificar los millones de euros que las televisoras tendrían que pagar por sus derechos?

Por emisario