Redacción Emisario

Con la consigna “¡Derecho total al trabajo sexual!”, alrededor de 50 trabajadoras sexuales marcharon sobre la calzada de Tlalpan, a la altura de la estación Viaducto del Metro, para denunciar que la construcción de la ciclovía afecta su trabajo y sus ingresos. Las inconformes portaron carteles con mensajes como “El trabajo sexual sostiene familias” y recorrieron la vialidad, que conectará el Centro de la Ciudad de México con el Estadio Azteca para el Mundial de Futbol 2026, donde se celebrarán cinco partidos, incluyendo el duelo inaugural.

Las manifestantes afirmaron que la obra se está utilizando como pretexto para un desplazamiento social, y que la zona de calzada de Tlalpan es históricamente un espacio donde se ejerce el trabajo sexual. Algunas de ellas llevan más de 20 años trabajando en la zona y aseguraron que no tolerarán la gentrificación que limita su actividad económica.

Se trata al menos de la quinta protesta de las trabajadoras sexuales contra la ciclovía, tras movilizaciones anteriores los días 19 y 27 de agosto, y el 5 y 24 de septiembre, en las que realizaron bloqueos y protestas para exigir que la instalación de jardineras no redujera su espacio de trabajo.

El Gobierno de la Ciudad de México respondió con siete mesas de trabajo, en las que participaron las trabajadoras, la Secretaría de Obras y Servicios, el Área de Atención a la Diversidad Sexual y la Dirección de Derechos Humanos. Como resultado, se acordó habilitar 58 puntos de inclusión, bahías libres de jardineras, para permitir que las trabajadoras continúen con sus actividades, aunque el descontento se mantiene.

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