Rafael G. Vargas Pasaye

Para que existan los héroes requieren de retos, obstáculos o villanos, es la eterna lucha del bien contra el mal, y qué mejor escenario que el cuadrilátero para escenificar esa batalla. Y en ese orden qué mejor antagonista que Fuerza Guerrera, el Mosco de la Merced.

No se puede entender la grandeza de Atlantis, Octagón, Máscara Sagrada sin la valentía, arrojo y marrullerías de Fuerza Guerrera, con esa mítica máscara con colores básicos negro, azul y rojo, con una cola de caballo que lo hacían único en el pancracio.

Ahora, este domingo 28 de septiembre y luego de más de medio siglo como profesional, fue la última caída de Fuerza Guerrera, la sedes la Arena Ciudad de México, “una fecha muy importante porque son cosas que solo se hacen una vez en la vida. Mi despedida va a ser única. Me voy muy contento, muy satisfecho, ya lo que hice ya se hizo, he tenido muchos logros importantes y ya es justo dar un paso a un lado”, dijo el gladiador en una entrevista a un periódico de circulación nacional.

Fuerza Guerrera manda buen mensaje en la entrevista citada: “La lucha libre me ha forjado, me ha enseñado y me educó como una buena persona, me hizo ser muy disciplinado, muy responsable; procuro llegar a tiempo a mis citas, procuro tener palabras firmes. Siempre cumplo, eso me ha enseñado la lucha libre, tener responsabilidad y respeto por la gente y tenerle respeto al ring, a los rivales, a la afición”.

Como era de esperarse, su llegada fue un acontecimiento, con Dave Evans, vocalista de AC/DC, amenizando la función antes de la lucha superestelar, en lugar de sus típicos colores en su máscara, El Mosco de la Merced llevaba en la parte superior un color dorado que combinada con el clásico negro. A sus 72 años, Fuerza Guerrera se despidió con una victoria.

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