Redacción Emisario

La explosión de una pipa de gas en Iztapalapa el pasado 12 de septiembre dejó varias víctimas mortales y decenas de heridos, pero entre las historias que han conmovido a la capital destaca la de un hombre identificado provisionalmente como Aarón, considerado la víctima más olvidada de la tragedia.

A diferencia de otros casos que han recibido acompañamiento y difusión, como el de la “abuela heroína” que protegió a su nieta, Aarón permanece sin familiares que lo reclamen. Fue rescatado sin ropa ni pertenencias, lo que ha dificultado su reconocimiento.

De acuerdo con la Fiscalía General de Justicia de la Ciudad de México, se trata de un hombre de entre 26 y 35 años, de 1.64 metros de estatura, complexión mediana, piel morena clara, cabello castaño corto y nariz aguileña. Entre sus particularidades, destacan la ausencia de varias piezas dentales, como el incisivo central, el canino superior izquierdo y varios molares.

Las autoridades manejan dos posibles identidades: Gilberto Aarón o Aarón Gustavo Hernández López, pero ninguna ha sido confirmada. Por ello, se emitieron boletines de búsqueda con la finalidad de localizar a sus familiares y darle un proceso de despedida digno.

El caso de Aarón refleja la otra cara de la tragedia: la de quienes, tras una emergencia, quedan sin nombre, sin voz y sin memoria pública. Mientras algunas víctimas reciben homenajes, él sigue en espera de que alguien lo reconozca.

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