Redacción Emisario
En cuestión de segundos, el estruendo y las llamas de la pipa de gas que explotó en el Puente de la Concordia, Iztapalapa, cambiaron la vida de cientos de familias.
Entre ellas está la de Alicia Matías Teodoro, una mujer de 49 años que ese día trabajaba como cobradora de combis mientras cuidaba a su nieta de apenas 2 años.
Cuando el fuego lo consumía todo, Alicia no pensó en sí misma: abrazó a su pequeña y la cubrió con su propio cuerpo para protegerla. Su instinto y su amor fueron más fuertes que el miedo.
Gracias a su valentía, la niña sobrevivió. Pero Alicia enfrenta ahora una dura batalla: tiene quemaduras en el 90% de su cuerpo y su estado de salud es crítico.
Su hermana, Sandra, lo resume en una frase que duele y conmueve:
“Mi hermana es una luchadora y era su bebé”.
Hoy, Alicia es recordada como lo que es: una verdadera heroína, una abuelita que demostró que el amor puede ser más poderoso que cualquier tragedia.