Redacción Emisario
Paulo Emilio García, vocero del grupo parlamentario de Morena en el Congreso capitalino, rechazó que la separación de Eduardo Cervantes —fundador y primer dirigente del partido en la capital— sea un caso de censura. Aseguró que en el movimiento no existe restricción ni control sobre los discursos de sus militantes.
La polémica surgió luego de que Cervantes fuera removido de su cargo en el Programa de Formación de Formadores, tras haber criticado públicamente a la dirigencia al afirmar que “el principal enemigo de Morena está dentro de Morena”. En su intervención, también señaló presuntos actos de corrupción, falta de austeridad e infiltración de antiguos priistas, lo que a su juicio pone en riesgo los triunfos electorales de 2027.
En respuesta, García sostuvo que las expresiones del exdirigente fueron hechas “de buena fe” y con el objetivo de fortalecer al partido, aunque subrayó que las diferencias deben dirimirse en espacios internos y no en foros públicos, para evitar que se dañe la imagen del movimiento.
Dirigentes locales como Héctor Díaz-Polanco, César Cravioto y Xóchitl Bravo coincidieron en que las declaraciones de Cervantes fueron opiniones personales y no representan la postura oficial de Morena en la Ciudad de México.